AV1 fue durante años la promesa del vídeo abierto: mejor compresión que HEVC y sin el coste de licencias del ecosistema MPEG. Esa narrativa empieza a resquebrajarse. Dolby Laboratories ha presentado una demanda contra Snap Inc. en Estados Unidos y Brasil, alegando que las implementaciones de AV1 y HEVC en los servicios de Snapchat infringen su cartera de patentes. No es un pleito rutinario: Dolby aprovecha para cuestionar abiertamente los cimientos del modelo de licenciamiento de AV1.
El argumento central es técnico pero importante. La Alliance for Open Media garantizó licencias libres de royalties para sus propios miembros y sus patentes esenciales declaradas, pero eso no equivale a una garantía de que no existan otros titulares de patentes fuera del consorcio. Dolby ya había declarado antes que no reconoce la AOMedia Patent License 1.0 como vinculante para su portfolio. A eso se suma que Sisvel lleva tiempo vendiendo licencias AV1 y presume de decenas de licenciatarios, y que InterDigital acaba de demandar a Amazon por dispositivos con soporte AV1. Esto deja de parecer una excepción y empieza a parecer un patrón.

Lo que cambia y lo que no
Para el usuario final, por ahora nada. Netflix no dejará de funcionar, Discord no cortará el streaming y los móviles no perderán su decodificador. El problema aparece más arriba, donde se toman decisiones de inversión y se evalúa el riesgo legal. AV1 siempre venció a HEVC y VVC en la comparación de coste de entrada, pero si alrededor del formato empieza a crecer una maraña de reclamaciones, esa ventaja deja de ser obvia. HEVC y VVC siguen teniendo fama de caros, pero su modelo de licenciamiento al menos es conocido por el mercado.
A largo plazo, esto podría ralentizar los despliegues de AV1, consolidar la presencia de formatos más antiguos y enfriar el entusiasmo en torno a AV2 antes de que ese estándar llegue a despegar.
Fuente: Reuters, Access Advance LLC, Alliance for Open Media, Dolby Laboratories, Ars Technica



