Durante años, el mercado de memoria siguió un ciclo predecible: escasez, sobreoferta, bajada de precios. Ese mecanismo está empezando a romperse, y los grandes actores de la inteligencia artificial tienen mucho que ver.
Según Korea Economic Daily y KED Global, SK Hynix mantiene conversaciones avanzadas con Microsoft para un contrato de tres años en memoria DDR5 valorado en decenas de miles de millones de dólares. Google estaría en negociaciones similares. Reuters añadió en marzo que Samsung Electronics también busca moverse hacia contratos de tres y cinco años. La memoria deja de comprarse trimestre a trimestre para convertirse en una reserva estratégica para IA.
Esto no implica subidas inmediatas de precio, pero sí reduce seriamente las posibilidades de las bajadas profundas a las que el mercado DRAM nos había acostumbrado. Reuters ya reportó en 2024 que SK Hynix tenía su HBM vendido para todo ese año y casi todo 2025, y que Micron había asegurado gran parte de su próxima producción.

Quién gana y quién pierde
Entre los fabricantes, SK Hynix parte desde la posición más sólida: combina liderazgo en HBM con acceso directo a los grandes proveedores de nube. Samsung tiene escala pero aún recupera credibilidad tras los problemas con HBM3E. Micron, más pequeño, se beneficia de que los clientes prefieren no depender de un único proveedor.
El efecto a largo plazo es bastante claro: si la producción futura queda reservada con años de antelación por los gigantes de IA, la memoria para PCs, smartphones y servidores convencionales será más cara y más difícil de conseguir, incluso si el boom de la IA eventualmente se modera. Los contratos plurianuales consolidan quién tiene prioridad, y quien no está en esa lista pagará las consecuencias.

Fuente: KED Global, Reuters, WCCFTech



