El problema de los televisores grandes siempre ha sido el mismo: los OLED de gran diagonal cuestan una fortuna, y los Mini LED de alta gama no terminan de convencer en precisión de color ni en ángulos de visión. Sony está intentando resolver ese hueco con una apuesta técnica distinta a todo lo que ha hecho hasta ahora.
True RGB funciona sobre un principio aparentemente simple: en lugar de usar el esquema habitual de LEDs azules con una capa de puntos cuánticos encima, Sony controla de forma independiente diodos rojos, verdes y azules en el propio backlight. El resultado, sobre el papel, es notable: cobertura superior al 99% del espacio DCI-P3, aproximadamente el 90% de BT.2020 y una luminosidad de sistema que supera los 4.000 cd/m². El portal FlatpanelsHD, que pudo ver un prototipo de 75 pulgadas, describió una reproducción del color más cercana a un QD-OLED que a un Mini LED convencional, con una ventaja clara en brillo de pantalla completa —precisamente el punto donde los paneles OLED de gran tamaño tienen más dificultades en escenas HDR.
Para el usuario, la propuesta concreta es poder acceder a un televisor de 85 pulgadas o más con color saturado, buenos ángulos y brillo real sin entrar en los precios prohibitivos de los mejores OLED del mercado. La trampa es que sigue siendo tecnología LCD, y eso significa que Sony tendrá que compensar con procesamiento y algoritmos lo que la física de un panel autoemisivo resuelve de forma natural. El efecto halo sigue siendo el talón de Aquiles de cualquier LCD, por muy sofisticado que sea el backlight.
En ese frente, Sony elige un camino diferente al de sus competidores. Hisense presume de su modelo de 116 pulgadas con 10.000 nits de pico y 97% de BT.2020. Samsung tiene su Micro RGB de 130 pulgadas, un producto más de exhibición que de mercado masivo. Sony no compite en esas cifras espectaculares —apuesta por coherencia cinematográfica, control del color y ángulos de visión, que son argumentos más difíciles de comunicar en un cartel pero más relevantes en el uso real.

Si True RGB logra controlar el halo con suficiente eficacia y llega a un precio razonable, puede extender la vida del LCD premium y añadir presión real sobre el OLED en los formatos más grandes. Si la primera generación resulta demasiado cara o no resuelve ese problema, quedará como una demostración técnica impresionante que no terminó de cambiar el mercado.
Fuente: Sony, FlatpanelsHD, Hisense, Samsung



