IDC estima que la cuota de QLC en el mercado global de SSD para cliente pasará del 22% en 2025 al 61% en 2027. Si esa proyección se cumple, los fabricantes de portátiles tendrán por fin un argumento económico sólido para ofrecer 2 TB como configuración habitual en lugar de como opción premium. El último movimiento de SK Hynix empuja exactamente en esa dirección.
La compañía ha comenzado a entregar su SSD PQC21 a Dell Technologies, convirtiéndose en el primer fabricante en llevar un SSD client con NAND QLC de 321 capas a producción comercial con un socio OEM de peso. El modelo llega en versiones de 1 TB y 2 TB, incorpora caché SLC y apunta específicamente al segmento de los llamados AI PC. La novedad práctica para el usuario no es un salto en velocidad —los benchmarks no se disparan— sino la posibilidad real de encontrar capacidades generosas en configuraciones de fábrica sin que eso encarezca el equipo ni eleve el consumo energético.
El contexto competitivo es relevante. Samsung ya tiene en producción masiva su QLC V-NAND de 280 capas, con énfasis en eficiencia energética. Micron promueve su G9 QLC destacando los 3,6 GB/s de interfaz I/O. Kioxia ha demostrado que la densidad de empaquetado puede ganar batallas incluso con menos capas. SK Hynix no domina todos esos frentes, pero sí uno concreto: es el primero en superar las 300 capas QLC en un SSD comercial para cliente, y lo hace directamente en laptops en serie, no en un laboratorio.
La presión a largo plazo recaerá sobre el TLC en el segmento medio, que tendrá que competir con una tecnología QLC que ya no puede asociarse automáticamente a bajo rendimiento o poca durabilidad. La próxima batalla no será por la capacidad —eso está prácticamente resuelto— sino por la estabilidad de rendimiento una vez el disco está casi lleno y por la solidez del firmware que gestiona todo lo que las especificaciones no cuentan.
Fuente: SK hynix



