Los chips Tesla AI6 y AI6.5 se producirán exclusivamente en EE. UU. Samsung Foundry y TSMC desempeñan roles diferentes en el plan de Musk

Los chips Tesla AI6 y AI6.5 se producirán exclusivamente en EE. UU. Samsung Foundry y TSMC desempeñan roles diferentes en el plan de Musk

Elon Musk confirmó vía X que el AI6 terminó el tapeout 45 días antes de lo previsto, con algunas concesiones de diseño para mantener ese ritmo. Lo que no dijo en ese tuit es quizás más relevante: Tesla está dividiendo deliberadamente la producción de sus próximas generaciones de aceleradores entre dos fabricantes distintos, en dos estados distintos de Estados Unidos.

El reparto es concreto: AI6 se fabricará en proceso de 2nm en la planta de Samsung Electronics en Taylor, Texas. El AI6.5 irá a TSMC Arizona. Técnicamente, el AI6 promete el doble de rendimiento respecto al AI5, migración a memoria LPDDR6 y mayor dependencia de SRAM para reducir los cuellos de botella de ancho de banda. Son objetivos ambiciosos sobre el papel —y por ahora siguen siendo exactamente eso, objetivos.

Para el conductor de un Tesla actual, esto no cambia nada a corto plazo. El impacto real llegará en futuras versiones de FSD, en el Cybercab y en el robot Optimus, que necesitan una base de cómputo significativamente más potente de la que existe hoy. Tesla construye esa base, no la está entregando todavía.

Tesla fabrica de chips

Lo más interesante del movimiento no es técnico sino estratégico. Dividir AI6 y AI6.5 entre dos foundries distintas sirve dos propósitos simultáneos: diversificar el riesgo de producción y aprovechar las fortalezas específicas de cada fabricante. Para Samsung Foundry, que lleva tiempo perdiendo terreno frente a TSMC y necesitando pedidos de alto perfil que respalden su credibilidad en nodos avanzados, este contrato tiene un valor que va más allá de los ingresos directos.

El patrón de Tesla —diseñar su propio silicio en lugar de comprar plataformas como NVIDIA DRIVE— ya estaba claro con el AI5 y el proyecto TeraFab. Lo que se consolida ahora es la ambición de controlar no solo el diseño del chip sino toda la cadena: memoria, arquitectura y fabricación. Si esa cadena funciona a escala, Estados Unidos gana otro argumento concreto para la repatriación de producción de semiconductores de IA. Si no, será un recordatorio más de que en este sector las presentaciones espectaculares no acortan los años que lleva dominar un proceso de fabricación.

Fuente: Reuters, WCCFTech, TrendForce, Not a Tesla App, Electrek, JEDEC