La próxima generación de plataformas de Intel apunta a un cambio relevante en cómo la compañía organiza su catálogo. Lejos de limitar ciertas funciones a los modelos más caros, como informamos anteriormente, la firma parece dispuesta a ampliar el acceso al overclocking, una práctica que hasta ahora estaba prácticamente reservada para placas base de gama alta.
Este giro coincide con la preparación del chipset Z970, diseñado para los futuros procesadores Nova Lake-S. Según el filtrador @jaykihn0, este nuevo modelo no solo ocuparía la parte superior del catálogo, sino que también abarcaría un segmento más amplio de lo previsto, absorbiendo en parte el espacio que hoy corresponde al B860. Este ajuste implicaría una reorganización de la gama, con una ligera “bajada” en la segmentación tradicional, aunque con beneficios potenciales para los usuarios al mantener funciones avanzadas disponibles en más configuraciones.
En paralelo, la compañía no abandonará el chipset B960, cuyo papel será más específico. Todo apunta a que estará orientado a equipos económicos o a integradores de sistemas, posicionándose como una especie de relevo del H810 dentro de la estructura de productos.
Las filtraciones también indican que tanto el B960 como el Z970 compartirían capacidades básicas de entrada y salida, lo que reduce las diferencias técnicas entre ambos. La principal distinción sería el soporte para overclocking de CPU, reforzando la idea de que Intel busca extender características antes exclusivas de la gama alta a un público más amplio.
Si estos cambios se confirman, la nueva estrategia no solo redefiniría la jerarquía de chipsets, sino que también facilitaría el acceso a configuraciones más flexibles sin necesidad de realizar grandes inversiones.
Fuente: @jaykihn0, VideoCardz




