Google y SpaceX exploran centros de datos en el espacio ante el crecimiento del consumo energético de la IA

Google y SpaceX exploran centros de datos en el espacio ante el crecimiento del consumo energético de la IA

El aumento del consumo energético asociado a la inteligencia artificial está llevando a empresas como Google a explorar soluciones fuera de la Tierra. La compañía matriz Alphabet ha confirmado conversaciones con SpaceX y otros actores del sector aeroespacial para futuros lanzamientos vinculados al proyecto Project Suncatcher, una iniciativa que plantea trasladar parte del procesamiento de datos a la órbita terrestre.

El concepto se basa en una constelación de satélites equipados con unidades Tensor Processing Unit Trillium v6e Cloud TPU, operando en órbita heliosíncrona baja y conectados mediante enlaces ópticos de alta velocidad (free-space optical links). En pruebas de demostración, el sistema habría alcanzado velocidades de 800 Gb/s en cada dirección, es decir, 1,6 Tb/s en total. El primer experimento en el espacio está previsto para 2027 con dos prototipos desarrollados junto a Planet Labs PBC.

jeff bezos Centro de datos en el espacio

La idea surge en un contexto de presión creciente sobre la infraestructura terrestre. Según la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh en 2024, y podrían alcanzar los 945 TWh en 2030, impulsados por la expansión de servicios de IA. Esta demanda está provocando cuellos de botella en energía, refrigeración y capacidad de expansión en tierra firme.

El atractivo del espacio es claro: energía solar constante y ausencia de limitaciones físicas como el agua de refrigeración o el espacio urbano. Sin embargo, los cálculos económicos aún no acompañan. Google estima que el modelo solo sería viable si el coste de lanzamiento cae por debajo de 200 dólares por kilogramo hacia mediados de la década de 2030, un objetivo aún incierto incluso para los actores más avanzados del sector espacial.

SpaceX, por su parte, ha reconocido en documentos dirigidos a inversores que los centros de datos orbitales dependen de tecnologías aún no probadas y podrían no llegar nunca a ser rentables a escala comercial. Es una advertencia que refleja el carácter experimental del proyecto, más cercano a la investigación avanzada que a una solución inmediata.

El interés no se limita a Estados Unidos. En Europa, iniciativas como el proyecto ASCEND impulsado por Thales Alenia Space exploran conceptos similares, mientras que la startup Starcloud ha recaudado 170 millones de dólares para pruebas de computación en órbita.

En conjunto, estas iniciativas no apuntan a sustituir los centros de datos tradicionales, sino a crear una capa adicional de infraestructura para tareas de IA que están tensionando al límite la red energética terrestre. Si el modelo llega a funcionar, el impacto no será visible para el usuario final en forma de “servidores en el cielo”, sino en una expansión más rápida y sostenida de los servicios de inteligencia artificial en la Tierra, allí donde hoy la energía, el espacio y la aceptación social empiezan a ser insuficientes.

Fuente: The Wall Street Journal, Reuters, Google, Agencia Internacional de Energía, Thales Alenia Space, DCD