La Casa Blanca elige quién diseñará el futuro de la IA en EE.UU. Unos pocos nombres lo dicen todo.

La Casa Blanca elige quién diseñará el futuro de la IA en EE.UU. Unos pocos nombres lo dicen todo.

Donald Trump ha renovado el PCAST —el consejo asesor presidencial en ciencia y tecnología— con nombres que no son simples figuras de protocolo. Entre los elegidos están Jensen Huang (NVIDIA), Lisa Su (AMD), Larry Ellison, Sergey Brin y Mark Zuckerberg. Sobre el papel es un comité consultivo. En la práctica, puede ser el atajo hacia más centros de datos, menos regulación y una competencia más agresiva con China.

Lo más revelador es el perfil de los elegidos —y de los no invitados. El consejo no está dominado por los rostros de la IA generativa, sino por los responsables de la infraestructura: chips, servidores y escala. La ausencia de Sam Altman y Elon Musk no parece casual. La administración está mirando la inteligencia artificial como industria pesada del siglo XXI: energía, silicio y cadena de suministro.

Donald Trump

Un modelo corporativo-estatal con sus propios costes

El mensaje para el mercado es claro: Washington quiere desbloquear inversiones en centros de datos más rápido y redactar las reglas de forma que favorezcan a sus propios proveedores de hardware y nube. Frente a Europa, que suele arrancar desde la regulación, y China, que lleva años integrando la IA en su política industrial, EE.UU. apuesta por un modelo en el que el gobierno marca la dirección y las grandes empresas ejecutan.

Eso puede acelerar el despliegue de infraestructura y servicios de IA, pero tiene un precio. Cuanto más fuerte sea la voz de los fabricantes de aceleradores en la mesa, menos probable es que las primeras conversaciones giren en torno a privacidad, consumo energético o el interés del usuario final. Si este rumbo se mantiene, los próximos meses traerán menos debates sobre qué modelo es más inteligente y más negociaciones sobre exportación de chips, conexiones eléctricas y construcción de nuevos centros de datos. La fase de escaparate ha terminado; empieza la etapa industrial.

Fuente: The White House, Reuters