Lo que a primera vista parecía otra medida estadounidense dirigida contra el equipamiento chino ha resultado ser algo mucho más amplio. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha denegado la certificación a todos los nuevos modelos de routers domésticos fabricados fuera de EE.UU., bloqueando su importación y venta en el país.
Un golpe para toda la industria, no solo para una marca
Washington no eligió el bisturí: eligió el mazo. La FCC amplió su Covered List para incluir a todos los routers domésticos producidos fuera del país, aplicando una definición muy amplia de «producción» que abarca no solo el ensamblaje, sino también el diseño y el desarrollo. En la práctica, esto bloquea los nuevos modelos de casi toda la industria, ya que incluso las marcas con sede en EE.UU. —ASUS, Netgear, Linksys, Eero, TP-Link— dependen de fábricas asiáticas y cadenas de suministro distribuidas. Uno de los pocos que se salvan es el hardware más reciente de Starlink, ensamblado en Texas.
Para los usuarios con equipos ya certificados, la noticia más importante es que los dispositivos anteriores siguen siendo legales y sus actualizaciones de firmware estarán permitidas al menos hasta el 1 de marzo de 2027.

El Wi-Fi 7 asequible, en jaque
El momento no podría ser peor para el estándar Wi-Fi 7 (802.11be), que justo comenzaba a bajar de precio y volverse accesible. Según Reuters, la producción china representa al menos el 60% del mercado estadounidense de routers domésticos, por lo que la transición no será ni rápida ni barata. El resultado más probable para el consumidor: menos lanzamientos, precios más altos y un segmento de gama de entrada que tardará más en renovarse.
Fuente: Federal Communications Commission
