Elon Musk tiene una nueva megaapuesta: TeraFab, un complejo industrial en Austin que reuniría bajo un mismo techo el diseño, fabricación, pruebas, empaquetado y corrección de máscaras litográficas de chips de IA. El objetivo es dar a Tesla, SpaceX y xAI control total sobre el suministro de semiconductores que necesitan para el FSD, el robot Optimus y los cálculos espaciales.
La lógica del proyecto
La propuesta tiene una lógica atractiva: acortar toda la cadena de suministro a una sola dirección. Para el usuario final, eso podría traducirse en actualizaciones de software más rápidas y menor dependencia de la disponibilidad de las grandes fundiciones externas. Para Tesla en particular, significaría un mayor control sobre los chips que alimentan su conducción autónoma y su flota de Robotaxis.
Announcing TERAFAB: the next step towards becoming a galactic civilization https://t.co/IDKey07mJa
— Tesla (@Tesla) March 22, 2026
La realidad de fabricar chips
El problema es que la industria de los semiconductores no se conquista con ambición. Google y Amazon también diseñan sus propios aceleradores de IA, pero delegan la fabricación en socios especializados como TSMC, que avanza hacia los 2 nm con demanda récord de sus sistemas EUV de ASML. Entrar en este negocio no depende solo de una gran inversión económica: requiere maquinaria especializada, química de proceso, talento escaso y, sobre todo, tiempo.
TeraFab puede ser el camino hacia una independencia tecnológica sin precedentes para el ecosistema Musk. También puede convertirse en un consumidor voraz de capital si los plazos chocan con la física y la logística real de producir semiconductores de vanguardia. El mercado de chips admira a los audaces, pero premia a quienes cumplen fechas.





Fuente: WCCFtech, Engadget, TechCrunch



