Durante años, las tecnologías de fabricación más antiguas en la industria de semiconductores funcionaron como una alternativa estable y barata frente a los nodos más avanzados. Esa ventaja, sin embargo, empieza a desdibujarse.
La taiwanesa United Microelectronics Corporation (UMC) ha adelantado que aumentará el precio de sus obleas en la segunda mitad de 2026, marcando un cambio relevante en el mercado. Aunque no hay cifras oficiales detalladas, estimaciones previas apuntan a incrementos cercanos al 10%, en línea con la presión creciente sobre estos procesos.
Lo más significativo es que el ajuste no será uniforme. UMC planea aplicar un modelo más selectivo, considerando factores como tipo de producto, volumen reservado y relación con el cliente. Esto refleja una estrategia más calculada y menos generalizada que en ciclos anteriores.
El impacto no será inmediato para el consumidor, pero sí progresivo. Los procesos maduros siguen siendo esenciales para fabricar componentes clave como chips de gestión de energía, controladores de pantalla, hardware industrial y equipos de red. A medida que suben los costos en origen, la presión se traslada gradualmente a toda la cadena.
Este fenómeno se conecta con una tendencia más amplia. En la gama alta, gigantes como TSMC ya han elevado precios en nodos avanzados como N3 y N5, mientras que tecnologías de 2 nm se acercan a cifras de 30.000 dólares por oblea. Lo que cambia ahora es que la alternativa “asequible” deja de serlo.
Además, no se trata de un movimiento aislado. Datos de TrendForce indican que otros actores están siguiendo caminos similares. Samsung Electronics y TSMC han reducido capacidad en obleas de 8 pulgadas, buscando optimizar el uso de sus fábricas, mientras empresas como Vanguard International Semiconductor, Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation y Nexchip también evalúan subidas de precios.
Aunque hay señales de recuperación en el sector, persisten límites claros: exceso de inventario en algunos clientes y la presión competitiva de fabricantes chinos. En conjunto, todo apunta a una conclusión clave: los procesos maduros ya no son un refugio barato y predecible, sino un segmento cada vez más tensionado por costos, oferta y negociación.
Fuente: rendForce, WCCFTech





