Intel no se rinde: su chip 18A empieza a atraer clientes y podría cambiar mucho más que el futuro de sus procesadores.

Intel no se rinde: su chip 18A empieza a atraer clientes y podría cambiar mucho más que el futuro de sus procesadores.

Intel asegura que su tecnología de fabricación 18A finalmente comienza a mostrar avances reales tanto a nivel técnico como comercial. Después de meses marcados por retrasos, recortes y dudas sobre el futuro de su división de fundición, la compañía ahora afirma que el panorama ha cambiado y que incluso ya existe interés de clientes externos.

El propio CEO de Intel, Lip-Bu Tan, reconoció en una entrevista con CNBC que, cuando asumió el control, el estado de 18A “no se veía bien”. Sin embargo, explicó que actualmente el proceso registra mejoras mensuales de rendimiento de entre 7 % y 8 %, una cifra considerada aceptable dentro de la industria. Según el directivo, este progreso también ha comenzado a despertar el interés de empresas ajenas a Intel, algo clave para que su negocio de fabricación no dependa únicamente de los propios chips de la compañía.

La apuesta alrededor de 18A va mucho más allá de una nueva generación de procesadores. Intel planea iniciar la producción masiva de chips bajo este nodo antes de que termine el año, incluyendo la futura línea Panther Lake. Para la empresa, el verdadero desafío no solo pasa por fabricar, sino por garantizar volumen suficiente, márgenes competitivos y cumplimiento de plazos.

Aun así, Intel sigue por detrás de TSMC en varios indicadores importantes. Distintos análisis citados anteriormente señalan que el proceso N2 de TSMC ronda un rendimiento del 65 %, mientras que 18A se mueve cerca del 55 %. Por debajo de ambos aparece Samsung SF2. Esto deja claro que Intel ha logrado volver a competir, pero todavía no domina el mercado de fabricación avanzada.

En este contexto también cobran relevancia proyectos como 18A-P y los rumores sobre posibles acuerdos con Microsoft, ya que Intel necesita demostrar que su tecnología puede ser estable y rentable a largo plazo, no solo prometedora sobre el papel. Si logra consolidar el proceso 18A, la compañía no solo mejorará su imagen frente a inversores y clientes, sino que también reforzará su posición frente a TSMC y dentro de la cadena de suministro tecnológica de Estados Unidos. De lo contrario, el proyecto corre el riesgo de convertirse en otro intento costoso sin impacto real para la compañía.

Fuente: CNBC, Intel, WCCFtech