Jiuzhang 4.0 ha vuelto a colocar a China en el centro de la carrera cuántica con un resultado que destaca por su escala y velocidad, aunque sin cerrar todavía la discusión sobre la llamada “ventaja cuántica”. El sistema, desarrollado por la University of Science and Technology of China, se especializa en una tarea muy concreta y no en computación cuántica de propósito general.
La máquina utiliza un enfoque de computación cuántica fotónica y ejecuta Gaussian boson sampling mediante 1024 squeezed states dentro de un sistema de 8176 modos ópticos. El equipo asegura haber alcanzado hasta 3050 eventos de detección de fotones y tiempos de generación de muestras de apenas 25,6 microsegundos. Según sus cálculos, una simulación clásica equivalente basada en el algoritmo matrix product state necesitaría más de 10^42 años en El Capitan.
Pese a lo impactante de las cifras, el avance se limita a un problema altamente especializado. De hecho, el estudio publicado en Nature habla de “quantum computational advantage” y evita utilizar el término “supremacía cuántica”, reflejando que la industria empieza a centrarse más en aplicaciones prácticas, estabilidad y corrección de errores que en simples benchmarks.
El caso de Jiuzhang 4.0 también muestra que el sector avanza por diferentes caminos tecnológicos. Mientras compañías como IBM priorizan sistemas tolerantes a fallos y corrección de errores, el proyecto chino apuesta por maximizar la escala y el rendimiento dentro de la arquitectura fotónica.
Más que demostrar la llegada inmediata de un ordenador cuántico universal, Jiuzhang 4.0 evidencia que la competencia tecnológica se está diversificando y que el futuro de la computación cuántica probablemente dependerá de varias estrategias desarrolladas en paralelo.
Fuente: South China Morning Post, Nature, arXiv, Academia China de Ciencias, Interesting Engineering, Quanta Magazine






