RTX 5090 defectuosas por 1.500 euros: la arriesgada apuesta de una tienda francesa

RTX 5090 defectuosas por 1.500 euros: la arriesgada apuesta de una tienda francesa

El elevado precio actual de la RTX 5090 ha llevado a situaciones poco habituales en el mercado, como la iniciativa de la tienda francesa LDLC, que ha puesto a la venta varias unidades por 1.499 euros, una cifra muy por debajo de los más de 3.000 euros que suelen costar actualmente. Sin embargo, el motivo de este descuento es claro: se trata de tarjetas catalogadas como defectuosas y sin posibilidad de devolución.

El contexto ayuda a entender el atractivo de esta oferta. Cuando NVIDIA lanzó las RTX 50, la RTX 5090 llegó como la GPU gaming más potente, con un rendimiento aproximadamente 30% superior a la RTX 4090, pero también con un consumo que crecía en proporción, pasando de 450W a 575W de TDP. Su precio recomendado en el mayoría de los países rondaba los 2.100 euros, aunque la escasez inicial y la alta demanda dispararon su coste muy por encima de esa cifra.

A esto se suma el encarecimiento de componentes como la memoria DRAM y NAND Flash, que ha afectado indirectamente al precio de las GPU. Actualmente, modelos de fabricantes como MSI, GIGABYTE o ASUS superan con facilidad los 3.500 euros, lo que hace que cualquier alternativa más barata llame la atención, incluso con condiciones poco convencionales.

En el caso de LDLC, la transparencia es total: las tarjetas se anuncian claramente como “DEFECTUOSA” NVIDIA RTX 5090. Entre ellas aparece, por ejemplo, una versión de ASUS TUF Gaming, aunque con detalles llamativos como la ausencia de logotipos habituales en el diseño. También hay opciones como la MSI RTX 5090 VENTUS 3X OC, que se vende por 1.699 euros.

LDLC - NVIDIA GeForce RTX 5090
La tienda especifica que estas GPU se venden como no funcionales y pueden presentar daños físicos, aunque mantienen elementos clave como el chip gráfico, los 32 GB de memoria GDDR7, el sistema de alimentación (VRM) y el disipador original. Es decir, sobre el papel incluyen todos los componentes esenciales, pero sin garantía de funcionamiento.

Esto abre la puerta a un perfil muy concreto de comprador: usuarios con conocimientos técnicos o acceso a servicios de reparación. Si la avería es solucionable, el ahorro puede ser considerable frente al precio actual de mercado. De hecho, ya se han visto casos de reparaciones exitosas incluso en modelos avanzados como la LIGHTNING Z, lo que añade cierto atractivo a la propuesta.

Aun así, el riesgo es evidente: sin devolución y con fallos desconocidos, estas tarjetas son una apuesta incierta. La decisión final depende de si el posible ahorro compensa la posibilidad real de quedarse con una GPU inutilizable, reflejando hasta qué punto la escalada de precios está empujando a explorar alternativas cada vez más extremas.