La distribución digital vuelve a estar en el centro del debate tras un cambio silencioso impulsado por Sony que afecta directamente a los usuarios de PlayStation 4 y PlayStation 5. Desde marzo, algunos jugadores han detectado que los títulos comprados en PlayStation Store necesitan conectarse a internet al menos una vez cada 30 días para seguir funcionando.
La medida implica que, si una consola permanece desconectada durante más tiempo, el usuario podría perder el acceso temporal a sus juegos digitales hasta volver a conectarse. La propia asistencia técnica de PlayStation ha confirmado que no se trata de un error, sino de un sistema de verificación implementado recientemente. Además, establecer una consola como principal no evita este control periódico.

El movimiento ha generado críticas, especialmente entre quienes juegan sin conexión frecuente. Aunque para muchos usuarios con acceso constante a internet el impacto es limitado, la situación recuerda viejas polémicas sobre sistemas DRM como Denuvo, a menudo señalados por afectar al rendimiento y la experiencia del jugador.
También resurge una comparación incómoda: en 2013, Sony criticó abiertamente a Microsoft cuando anunció que Xbox One requeriría conexión online cada 24 horas. Ahora, aunque el intervalo es mayor, la filosofía es similar, lo que ha llevado a acusaciones de incoherencia por parte de la comunidad.
Por el momento, Sony no ha ofrecido una explicación pública más detallada sobre este cambio, lo que refuerza la percepción de que el sistema se implementó sin comunicación clara. La consecuencia es un nuevo foco de tensión en torno a la propiedad digital, donde el acceso a los juegos depende cada vez más de condiciones externas, incluso después de haber sido comprados.
Fuente: VideoCardz, @HazzadorGamin



